Sincérate, cariño

Levántame de este lodazal de ilusiones perdidas, y condúceme a un lugar donde a las alas no se las lleve el viento. Violéntame con una risa aguda y embriagadora, que redima mis miedos y encauce mi voz. Llévame a un lugar donde todo sea mentira: donde las nubes sean de pena y el sol sea su espalda arqueada. Contraéme, doblégame, castígame, maldíceme con ochenta lenguas de fuego, que ardan un millón de soles y se quemen quinientas velas con la promesa del último augurio. Trauma el sendero correcto, economiza palabras y transcríbeme en acciones sulfurosas. Enrédame en la maraña de perdición que crees que no comprendo, y siénteme morir. Sueña que tal vez esa vez pudo ser diferente, porque de sueños perdidos tienes muchas cosas que decir. Si puedes, alguna vez, ¡existe! muéstrame tu cara inquisidora, tu culpa penetrante y tu remedio anhelante. Enfrenta las causas de una beligerante angustia, recorre raudo el ramaje de ratoniles y humanos instintos. Rodéame con tu cuerpo, lastra mis recuerdos y redime mi nostalgia. Déjame sentir a mi amado, ¡oh, rastrero embaucador! llévate mi carga por un momento, déjame soñarlo sin terrores anhelantes. Déjame, abandóname, maltrátame. Apártame y retórname, vuelve a perdonarme. Pero por favor cariño, ¡no vuelvas a olvidarme! Y si puedes, malvado rey, déjame sentirlo. Sabes que estoy atada y hechizada por ti; nunca te dejaré. ¡Pero permíteme, oh rey, sentir al transeúnte!
¿Puedo besar tu herida?
Tal vez eso sanará mi alma
Libérame de esta tumba, ilumina mi oscuridad, hazme completa.
Déjame tomar tu mano, y juntos volaremos a un lugar solitario,
donde como "amantes" podemos morir.
En una tierra...tan oscura..de siete lunas, noches eternas:
¡Desea un cielo de miles de estrellas!
Todavía, para nosotros, no hay ninguna luz...
Ninguna luz nos espera.
Etiquetas: ficciones pero no tanto
De la ausencia blogueril y el calendario que avanza rápido: La canción desesperada de una pingüina desorganizada

A pesar de lo optimista de mi crónica anterior, debo rehacerme: tercero medio es lo peor. Yo no lo creía realmente, hasta que ayer me vi en la disyuntiva de tener que escribir cinco hojas para un informe de biología, estudiar para una prueba de matemáticas y asistir a clases desde las 7.50 hasta las 13.35 y posteriormente desde las 15.15 hasta las 19.30. ¿No será mucho? Lo peor es que no fue por problemas de organización, porque todos los otros días estaba con otras pruebas, trabajos y tareas.
Muchas personas que leen este blog trabajan, y deben estar cagándose de la risa de mi pseudo-stress. Sin embargo, tengo una excusa: ellos ya están acostumbrados a organizar su tiempo y a ser gente responsable (se supone). En cambio, es complicado para una estudiante que se las ha
tirado (a falta de un sinónimo más educado)
durante toda su vida escolar el encontrar que ya no tiene todo el tiempo del mundo para estar horas y horas leyendo blogs y vagando por msn, leyendo un libro por semana o simplemente mirando las moscas. Lo peor de todo es que a veces ni me falta tiempo, si no que tengo tiempo libre pero estoy tan cansada que en vez de salir a gastar energías en cualquier artificio creado para el ocio, prefiero quedarme en mi casa durmiendo o entreteniéndome en una actividad de Internet que exige un nulo movimiento neuronal:
Facebook.
Y mañana parto el preuniversitario. La misma palabra está hecha para traumarte.
PRE- UNIVERSITARIO. Es casi como si te dijeran "Te queda poco tiempo weoncito, aprovecha". Y a pesar de las numerosas situaciones de stress y colapso mental a las que he estado expuesta en este último mes, creo que no he dejado de lado la parte de aprovechar. Estar con todos tus amigos de siempre en un tagadá más viejo que Matusalén mientras te ríes e intentas no morir en el intento, copuchar con las amigas de toda la vida (y de paso, darte cuenta como antes te juntabas con ella a matar las horas y ahora la vez cada vez menos y lo valoras cada vez más) y los carretes esos en que los que recordamos el transcurrir de los acontecimientos podemos mofarnos de nuestros amigos para toda la vida son algunos buenos momentos que he pasado estos días. Y eso no es todo. También hay alguien que le ha quitado un poco de certidumbre a mi vida, y un poco de seguridad también. Pero le ha dado luz, emoción y esperanza, y en definitiva me ha hecho más completa, más plena y más feliz. No creo que leas esto, pero gracias por dos meses tan bonitos, querido. Contigo dando vueltas, es imposible quejarme.
...si no eres geek, perna ni cheerleader, si no te gusta la comida sana, pero si una música particular, si no te consideras afín a ninguna tribu urbana, pero tampoco te clasificas dentro de la "masa", quien sería Camila??
Sí el metal se considerara una tribu urbana estaría claro que me consideraría afín, pero yo no lo veo como un estilo, si no como una parte insoslayable e importante de mi personalidad. Y sí describirme fuera tan sencillo como decir
geek,
perna o
cheerleader leer mi blog sería aún menos interesante. Con seguridad te respondo que no me clasifico dentro de la masa, pero respecto a quien realmente soy, tendría que pasar por una serie de razonamientos existencialistas que incluirían mi disgusto por la ensalada y mi amor por la mayoría de la comida hipercalórica, pero no sería un tema de interés porque con
Cuestión de peso nos basta. Y de mi visión de lo que es ser perno, eso da para otro post de mis crónicas estudiantiles, porque para bien o para mal, es mi principal foco de atención estos días.
Pregunta para el lector: ¿cuanto es el tiempo límite en que puedes obsesionarte seriamente con una canción, y no preocuparte? Porque con esta llevo más de un mes y medio, y no se me pasa. Y no es broma cuando digo que ahora miro a
Pink Floyd con otros ojos. Usted querido lector,
lea la letra y escuche esta canción. Yo digo, simplemente: debería estar prohibido.
Hey you, would you help me to carry the stone? Open your heart, I'm coming home...*
PD: Hace exactamente dos años, pasó algo muy importante. Pensé en escribir respecto a ello, pero me di cuenta que poco a poco, los cabos sueltos ya no lo están tanto. Y hoy, recuerdo esos días con una sensación extraña, como si estuviera viendo una película, y todas esas cosas no formaran parte de mi historia. A fin de cuentas, el reloj hace su efecto sobre todo orden de cosas. Y ni en mis mejores sueños pensé que hoy te vería cada vez más cerca, pero el nosotros cada vez más lejos. Y por otro lado, mi canción amiga de Pink Floyd me lo dice: But it was only fantasy! The wall was too high, as you can see. No matter how he tried, he could not break free. And the worms ate into his brain.
Noticia de último minuto: Megadeth en Chile, el 31 de mayo. Los planes de ir a ver a Tristania quedan completamente pospuestos, y en menos de dos meses estaré viendo a Mustaine y compañía, porque está para no perdérselo. ¡Ojala toquen My darkest hour!
Etiquetas: pura vida
Back to school

Y así con la cosa. Porque estas últimas tres semanas, de lunes a viernes la alarma de mi celular suena a las 6.35 de la mañana. Las reacciones de la gente al despertar son variadas, y me atrevo a decir que dicen mucho de su personalidad. El mío es un enojo general contra el mundo, y un ¡Puta la wea no me quiero levantar! se escucha religiosamente cada día de semana. Me gusta ver noticias para espabilarme, y del café en la mañana no paso, porque me da asco comer tan temprano. La batalla para tomar un colectivo en mi casa es campal: he peleado con oficinistas guatonas, cajeros de banco y escolares como yo. Eso sí, hoy salí de mi casa más temprano y hubo una especie de tregua: encontré colectivo altiro y me fui conversando con una profesora básica de lo más amorosa y con el único colectivero de la humanidad que puede trabajar desde las seis de la mañana y estar de buen humor.
En el recreo de las nueve, hago uso de mi condición de estudiante de liceo municipalizado, viejo y orgullosamente pobre y voy a sustraerle recursos a la JUNAEB, mejor dicho: voy a tomar desayuno. Y aunque hay algunos días en que el estado general de somnolencia no se disipa en ningún minuto, generalmente revivo después de esa hora. Tengo más horas de clases, materias nuevas y profes más locos. No intentaré describir los especímenes que me han hecho o me hacen clases, solo les diré que tengo millones de anécdotas para contarles a mis futuros nietos.
Y sí, hoy soy una mujer reformada. Me cambié de puesto, y me siento adelante. Es impresionante como ahora los profes me miran con más cariño y como también (hay que decirlo) he trabajado mucho más que el año pasado. Mis compañeros, los mismos de siempre. Tal cual película gringa, hay un grupo de geeks, otro grupo de pernos sin remedio y las cheerleaders del caso vendríamos a ser yo con mis amigas, pero creo que está claro que no encajo muy bien con el perfil. Con el grupo de siempre (12 personas, más o menos) estamos más amigos que nunca, nos seguimos ríendo hasta que nos duela la guata y anécdotas y tallas nos sobran, pero no es eso lo más importante. Desde que nos conocemos hasta ahora han habido situaciones muy complicadas, desde el típico pololeo entre amigos que termina mal hasta situaciones bastante más complejas y difíciles que no deben ser comentadas acá. Y aunque aún hay un par de cabos sueltos, el saldo sigue siendo positivo, y tengo la esperanza y convicción que este año tendré buenas notas en todos los ámbitos, no solamente en el escolar. Total, este es mi penúltimo año de pingüina. Y a mi no me molesta ponerme el uniforme, ver a todos mis amigos con cara de poto todos los días y pasar mucho más tiempo en el liceo que en mi casa. Incluso, puedo llegar a encariñarme con mis excéntricos profesores. Y más que nada, es porque tengo una pequeña intuición de lo mucho que echaré de menos todo esto cuando se termine.
Etiquetas: conociendo mejor a la Mikamy, pura vida
La doncella de hierro, en algún lugar del tiempo

En realidad, no tengo idea de que manera puedo describir lo que pasó el 9 de marzo en la pista atlética del estadio nacional. Podría decir, por ejemplo; que tomé la decisión de que por la doncella de hierro valía la pena sacrificarse y que llegué a hacer la cola a las 11 de la mañana. Ah, y ya estaba lleno. Que ni el calor ni la incomodidad y el hambre me importaron, y soporté las cinco horas de espera con la media sonrisa, aunque se me hicieron eternas. Que cuando abrieron la puertas corrí como nunca había corrido en mi vida, y quedé en la reja; primera fila, pero al lado (para los que fueron: estaba justo enfrente de la pantalla izquierda) y que esas tres horas de espera a que empezara el concierto las pasé más relajada, excepto una pequeña descompensación por no haber comido, pero no fue nada que un lomito no pudiera solucionar ;). Así que para cuando terminó de tocar Lauren Harris y su banda (teloneros 0 aporte a lo Avril Lavigne, puro pituto en pocas palabras) yo ya estaba con las pilas cargadas para lo que venía; o al menos, eso creía.
Pero cuando sonaron las primeras notas de Aces High todo cambió. Me di cuenta que en realidad no me había pegado el alcachofazo de que iba a ver en vivo a uno de los primeros grupos de metal que escuché, hace ya cuatro años atrás. Que Steve Harris, el músico que más admiro en el mundo, iba a estar frente a mis ojos. Que el calor, el hambre, el cansancio y todo eso no era nada: era Maiden el que estaba delante mío, que estaba Dave Murray haciendo sus caras chistosas mientras se pegaba unos solos de guitarra espectaculares, que estaba Bruce Dickinson, que es un espectáculo por sí mismo, que estaba Nicko Mc Brain, más guatón pero igual de estiloso, y que estaba Steve Harris...el es tan espectacular que dudo seriamente si es humano o no. Run, live to fly, fly to live, do or die. No se me hubiera ocurrido una mejor manera de partir el concierto. Pero el punto más genial del concierto, en el que quedé al borde del éxtasis fue el combo Rime of the ancient mariner+Powerslave (sí, SEGUIDAS!!).
Stay here and listen to the nightmares of the sea, cantaba Bruce en un andrajoso abrigo negro. Y a medida que la historia del albatros era narrada, yo sentía que mi felicidad no podía ser mayor. Pero todavía faltaba Powerslave, mi canción favorita de la doncella de hierro, EN VIVO. Into the abyss I fall, the eye of Horus, canté con todas mis fuerzas. When the life giver dies, all around is laid waste, gritábamos con el Gonzalo y la Tere. Y cuando en el último coro, todo el grupo gritó junto a Bruce el verso final, I'm a slave to the power of death me di vuelta, miré a la Tere y le dije, con la poca voz que me quedaba: este es el momento más espectacular de mi vida. Y no pude evitar acordarme de cuando estaba en séptimo básico y mi primo me pasó la discografía de Maiden, y cuando yo le decía a cualquiera que estuviera dispuesto a escucharme que Rime of the ancient mariner no se comparaba con nada que yo hubiera escuchado antes, que yo les decía a todos que las letras de estos ingleses eran mucho mejores de las que se escuchaban en la radio, y que quería "seguir escuchando metal, porque en realidad es entretenida la música esa". Y esos no fueron años perdidos. Y sí, Wasted Years fue espectacular. Levanté mis manos hacia el cielo, tal y como lo dice la canción y la letra completa de esta canción me tocó el corazón de una manera que no lo había hecho antes.
Cuando le tocó el turno a Fear of the dark, pareciera que los 28000 presentes nos fundimos en una voz para decir: I am the man who walks alone when I'm walking a dark road. Y Bruce vino a cantar para mi lado, eso fue increíble. Cuando tocaron Iron Maiden, cabecié como nunca lo hice en mi vida, y la canté con la casi nula voz que a esas alturas ya tenía. Y la magia de Moonchild no puede describirse. Así como el final con Hallowed by thy name. Life down here is just a strange illusion, decía el cada vez más emocionado Steve Harris mientras tocaba su bajo. Y yo creo tiene razón.
Como dato freak puede decirse que estaba enfrente de donde los artistas bajaban del escenario, así que vi a las deidades maidenísticas antes que todos. Y como segundo dato freak, Sam Dunn, el antrópologo canadiense y creador del documental Metal: a headbanger's journey estaba allí, grabado un documental de la gira Somewhere back in time. Pasó un montón de veces al lado mío y yo le gritaba SAAAAM!! Se alegró tanto de que lo reconocieran, que me saludó, me dijo Thank you y hasta me grabó mientras gritaba histéricamente en The clairvoyant. Obligados a comprar el próximo DVD de Maiden y mirar el público con atención =P
Las tallas en la fila fueron cosa aparte. Entre el Conchesumaiden!, el curado que se subía a la reja y se cayó como tres veces y el hermafrodita-chubaca que nunca se supo si era hombre o mujer fueron cosas destacables. También haberme juntado con el Oscar, y haber conocido al Gonzalo que se cantó Powerslave completa conmigo. Y haber estado allá con mi mejor amiga, obvio. ¿Lo malo? El momento en el que abrieron las puertas y la gente empezó a empujarse para pasar. Menos mal que dos caballeros metaleros y amables me dieron la pasada y no morí. El ataque de hambre también fue rancio, pero se solucionó más tarde. Por otro lado, tengo el cuello echo mierda de tanto cabecear, me quemé, tengo moretones en los brazos de afirmarme tan fuerte de la reja, los pies y las piernas hechos mierda por estar de pie tantas horas, todavía tengo la garganta rara y el pitito en las orejas. Debo reconocer que cuando los guardias nos echaban agua con el pseudo-guanaco lo agradecía porque el calor era insoportable, pero cuando los weones ya se malearon y nos tiraron agua directo en la sala cuando ya no había ni sol, fue brígido. Pero todo, todo, valió la pena, porque como bien lo sabemos:
Oh well, wherever, wherever you are! Iron Maiden's gonna get you, no matter how far!
El concierto fue simple, sencilla y llanamente; ESPECTACULAR. Y nada de lo que nadie diga, va a poder definir en totalidad lo que se sintió ese 9 de marzo. Absolutamente nada puede definirlo.
PD: Yo estaba ubicada más o menos donde está el punto rojo en la foto de arriba, en la primera fila. A todo esto, la foto la saqué de acá)
PD2: A penas vea más fotos del concierto en internet, actualizo.
Etiquetas: momentos apoteósicos y sublimes, música del alma
Yo escribo, tu escribes, nosotros escribimos

Hoy y ayer me estuve leyendo. Y me di cuenta que muchas veces, mis post son repetitivos. Los cambios importantes, los pensamientos pseudo existenciales y los acontecimientos remarcables han estado allí, plasmados a lo largo de los meses. En la época cercana a mi cumpleaños - por razones que ya he explicado aquí y no viene al caso repetir- mis palabras están llenas de balances, de nostalgia y contradicciones. Últimamente los post han tenido un tinte más "del corazón" porque ha sido la tónica de este último tiempo, y aunque me he mordido la lengua -o amarrado los dedos, se entiende la idea- para no escribir respecto a la pequeña cantidad de cosas malas y enorme cantidad de acontecimientos buenos relacionados a este tópico, es imposible que de repente (o muchas veces) se me escapen cosas. Esque la cajita blanca de blogger te invita a sincerarte ;)
Probablemente debería ser menos miscelánea, decidirme por un solo "estilo literario", pero no puedo. No soy periodista, ni mucho menos escritora (aunque de elegir, me quedo con la segunda: la realidad es más entretenida sazonada con un poquito de imaginación). No se clasificar ni ordenar información: simplemente me fascina la literatura y el lenguaje, tengo una imaginación caprichosa y una vida no tan entretenida como para hacer una película, pero no tan aburrida como para que no sea digna de ser leída por nadie.
A mis flores oceánicas llegan visitantes con estilos de escritura muy diferentes. Hay poetas incipientes, soñadores, irónicos, cronistas de su existencia y muchos también son una mezcla de todo lo anterior. Este va a ser un post más interactivo, porque quiero que me cuenten que los motiva a escribir en sus blog. Si lo escriben primero en lápiz y papel o directamente a la cajita blanca. En cualquier momento del día o cuando se sienten inspirados. Y más que nada, ¿que los motivó a tener un blog?
Yo por mientras, alucino con
este temazo de Kamelot junto a Simone Simons, pienso que en estos momentos la vida me sonríe y que incluso, no es tan mala la idea de volver a entrar a clases (5 de marzo, día fatal). También me da por reírme cuando pienso que cuando no estoy con él, siempre me acuerdo de un montón de cosas que quiero contarle la próxima vez que nos veamos. Y cuando nos vemos, ¡sorpresa! no me acuerdo de nada, porque entro en un universo paralelo donde lo único que falta son querubines lanzando flechitas y hobbits bailando;y como de pronto todo lo demás parece lejano, incoloro y ajeno. Y así con la laif.
PD: Se me olvidaba un pequeño (¿?) detalle: 9 días para Iron Maiden!! (acompáñese con gritos desesperados y movimientos histéricos)
Etiquetas: conociendo mejor a la Mikamy